“LA CASA POR EL TEJADO” O “PALOS DE CIEGO”

Por primera vez, no sabía cómo titular un artículo. No era capaz de decidirme entre los dos que he puesto finalmente porque ambos expresan perfectamente lo que a mi juicio está sucediendo con la incorporación de nuevas hermandades a la nómina de la Semana Santa sevillana.

Quizá el primer título serviría para resumir todo lo que rodeó a la votación, el pasado mes de enero, de la posible ampliación de la nómina en el Pleno de hermanos mayores. Como todos sabemos, el resultado de esta votación fue tan ambiguo como la propia pregunta que se planteó a los máximos dirigentes de las cofradías de penitencia. “¿Aprueba que las hermandades del Carmen Doloroso y el Cautivo de San Pablo hagan estación de penitencia a la Catedral en Semana Santa?”.

Resultado: unos votos afirmativos que casi empatan con la suma de los negativos y las abstenciones. Dicho de otro modo: la mitad de las cofradías no reciben con los brazos abiertos las nuevas incorporaciones (nada que ver con el magnífico recibimiento que se brindó a El Cerro en 1989, luego veremos por qué).

El caso es que, quien sea ajeno al mundo cofrade no entenderá el motivo por el que unas hermandades le “cierran la puerta” a otras. Quizá por eso hay quien compara lo que pasa en el interior de las cofradías con los rifi-rafes de los equipos de fútbol. Obviamente no tiene nada que ver, pero algo está fallando si en el exterior se da esa sensación.

Pero volviendo a la pregunta que se planteó en aquel Pleno, ésta suscita a su vez otra serie de cuestiones. En primer lugar, por qué se habla sólo del Carmen y de San Pablo, cuando El Sol y La Corona no ocultan sus deseos de ir también a la Catedral. ¿Dentro de dos años nos veremos en las mismas?

La segunda pregunta sería por qué las dos hermandades de vísperas elegidas por el Consejo no han recibido el respaldo de que gozó El Cerro hace casi veinte años. Pues muy sencillo: en aquella ocasión hubo reuniones previas, negociaciones y acuerdo de las hermandades del Martes Santo, que desde primera hora se supo que era el día escogido.

La pregunta en aquel momento no fue: “¿Aprueban que El Cerro haga estación a la Catedral en Semana Santa?”, sino “¿Aprueban que El Cerro haga estación a la Catedral el Martes Santo?”.

Dado que las hermandades de ese día estaban de acuerdo y que las de los otros días sabían que su incorporación no les iba a afectar, pues bienvenida sea.
Conclusión: lo deseable hubiera sido actuar de la misma manera con el Carmen y San Pablo.

Primero buscar el día, el acuerdo con las hermandades, el consenso y las pancartas de bienvenida, y después la votación, pero sabiendo cada hermano mayor a qué estaría diciendo que sí o que no.
Y así llegamos a la segunda parte de mi artículo: los palos de ciego.

Así se puede considerar lo que ha hecho el Consejo en las últimas semanas, y que de una manera totalmente injusta ha sufrido la Hermandad del Carmen, que está viendo empañada la alegría de saberse admitida para hacer estación en la Catedral. Esperemos que en 2008 no le toque al Polígono de San Pablo sufrir lo mismo.

El caso es que en enero estas hermandades reciben un tímidoy vergonzante (por escaso) sí, y ahora, con tan poco tiempo hasta Semana Santa, hay que buscarles un sitio. Y, en una Semana Santa tan apretada como la sevillana, surge el problema, como era de esperar.

Las hermandades del Miércoles Santo han actuado de una manera completamente lógica. A la pregunta del Consejo “¿Admitís al Carmen?”, el Miércoles ha respondido a la gallega, con otra pregunta: “¿El Miércoles es el día más indicado para admitir una nueva cofradía?”.

No digo yo que no quepa una hermandad más el Miércoles Santo, pero la Semana Santa son siete días y ocho jornadas, y ciertamente no parece el día más adecuado, como tampoco lo son otros:



- Domingo de Ramos: aunque son ocho hermandades, en la práctica es como si fueran nueve, con el desdoblamiento de El Amor. Además, es el día que comienza antes en la Campana (16,35 horas). El presidente del Consejo ya les aseguró a los hermanos mayores el año pasado que este día no estaba entre las opciones de ampliación.
- Lunes Santo: es ya un día de horarios complicados. Tiene hermandades con gran número de nazarenos y largos recorridos, como Santa Genoveva o San Gonzalo.
- Martes Santo: no hace falta decir nada. Ya sabemos los problemas, al parecer de difícil solución que tiene este día.
- Miércoles Santo: los años y más años de retrasos, cambios de orden (Los Panaderos sigue hoy en día en sus trece), reuniones, hermandades de largo recorrido y número de nazarenos (La Sed, San Bernardo), y coincidencia de zona de acceso y salida de Carrera Oficial de muchas de ellas deberían ser razón más que suficiente para no apostar por este día para la ampliación.
- Jueves Santo: la presión que sufre este día por la inminente Madrugá deja prácticamente sin margen de maniobra a esta jornada.
- Madrugá: Los Gitanos entra prácticamente de día en Carrera Oficial, cuando ya no es Madrugá, sino mañana de Viernes Santo. Los problemas de seguridad observados en los últimos años se agravarían con una séptima hermandad en la calle.

Y nos quedan el Viernes y el Sábado Santo. Es obvio que el Sábado Santo hay hueco. Pero pensemos que las cuatro hermandades de la jornada están de acuerdo en que una nueva incorporación tendría que “pegar” con el carácter solemne del día. Y esas podrían ser El Sol y La Corona.

La incorporación del Carmen y San Pablo debería tener en cuenta a las que podrían venir detrás.
Nos queda el Viernes Santo, día de lo más propicio para recibir, no ya a una, sino incluso a dos hermandades (¿por qué no las dos recién aprobadas?).

Es un día con sólo siete hermandades, que comienza en Carrera Oficial a las 18,30, dos horas más tarde que el Domingo, con pocos nazarenos y recorridos no muy largos (la única excepción en ambos casos podría ser El Cachorro). ¿Qué problemas tendría el Viernes Santo? El sector rancio de la ciudad, que no vería bien nuevas hermandades en un día tan clásico, y los horarios de los Oficios en la Catedral.

Al primer problema, lo único que cabe responder es que a estas alturas ya tenemos que desterrar esos pensamientos rancios, y no hablar de días intocables, como si a esas hermandades clásicas hubiera que protegerlas de las nuevas alejándolas lo más posible.

Y la solución al segundo problema la tiene en su mano el Cardenal, que es quien aprueba nuevas hermandades, y quien más interés ha demostrado hasta ahora en que el Carmen y el Polígono San Pablo vayan a la Catedral. Pues que vayan, pero que todos (hermandades, Consejo y Cardenal) den facilidades.

Lo que está claro es que el Carmen está siendo bastante perjudicada con todo esto, ya que finalmente entrará este año el Miércoles Santo, pero lo hace sabiendo que no es del todo bien recibida. Y tampoco tiene sentido colocarla “de manera provisional”, como llegó a pretender el Consejo, el Sábado Santo. Como si la Hermandad del Carmen fuera un trasto inútil al que hubiera que buscar un hueco donde moleste lo menos posible.
Se debería hacer caso a las cofradías del Miércoles Santo y analizar de manera rigurosa la situación de cada día, y escoger en consecuencia el día más apropiado para la ampliación.

Y eso, con bastante tiempo de antelación para no dar con soluciones precipitadas e improvisadas. Sería lo mejor para todos.

Dicho lo cual, no olvidemos lo más importante: dar la bienvenida este año al Carmen como hermandad de pleno derecho para hacer estación de penitencia a la Catedral.

FERNANDO DOMÍNGUEZ GÓMEZ. PERIODISTA

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